El descanso es una parte esencial del proceso de mejora física y mental.

Dormir bien y permitir que el cuerpo se recupere de forma adecuada no es un lujo, sino una necesidad biológica que impacta directamente en el rendimiento deportivo, la capacidad de concentración, la toma de decisiones, el estado de ánimo y la salud general. Sin un descanso profundo y reparador, cualquier esfuerzo físico o mental pierde eficacia, y el riesgo de fatiga, lesiones o desmotivación aumenta de forma significativa.

Estrategias como las pausas activas durante la jornada laboral, el trabajo de movilidad y estiramientos, la respiración consciente, la relajación guiada, una alimentación adecuada tras el esfuerzo físico y la escucha atenta de las señales del cuerpo, son elementos clave para sostener el rendimiento y el bienestar a largo plazo. Integrar el descanso como una parte activa del entrenamiento —y no como una simple pausa— permite equilibrar exigencia y cuidado personal, mejorando la adherencia a los hábitos saludables y fomentando una relación más sostenible con la actividad física.

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